07 noviembre 2010

TOQUI Segunda Parte: La INFIDELIDAD de TOQUI



TOQUI Segunda  Parte:  La infidelidad de TOQUI

Ocurrió lo siguiente: Arrendábamos una casa que poseía un patio cuya parte posterior colindaba con el cuartel de Carabineros del pueblo. Lo separaba un cerco de madera. No era  alto y entre tabla y tabla del cerco quedaban separaciones a través de las cuales, fácilmente, se podía observar lo que ocurría en el patio de los carabineros.

Para Toqui uno de sus pasatiempo era observar atentamente, con devoción, el va y viene de esos hombres vestidos de verde. Más de alguno se asomaba a mirar la huerta que yo hacía en ese rincón del patio y me sugería alguna mejora que podría realizar para obtener óptimos resultados de esas aventuras hortelanas de mi juventud. Toqui, siempre a mi lado descansando, observaba y escuchaba esas repetitivas escenas.

Hoy me pregunto cuánto captaba este animal de esos coloquios humanos: De un civil y un uniformado. De un conocido , amigo y un desconocido humano vestido de verde. Tú que me lees, medita e incursiona en una probable relación.


En el ínter tanto, nosotros, habíamos comprado una casa con un gran patio- Y luego construiríamos una casa a nuestro gusto y de acuerdo a nuestro peculio. Había llegado el momento de partir con nuestros “monos y petacas”, porque volver a arrendar nunca jamás. Tal vez hayan cambiado las cosas. Pero cuando uno es dueño aunque sea de una pocilga está más seguro y tranquilo que en casa ajena. Yo adoro sólo lo que es mío. Lo ajeno puedo admirarlo con envidia sana. Pero ser dueño de cuatro tablas es lejos superior a ser pseudo dueño de la mejor suite.

Y  llegamos a la parte álgida de este relato ¿Qué pasó con Toqui el día de nuestra partida?¿Saltaba alegremente, jugueteaba travieso ante la inminente partida?. El movimiento nervioso de los que se iban ¿Acaso lo percibió?. Un perro común hubiese sido el primero en estar sentado en el medio de transporte contratado, moviendo alegremente su cola  en señal de canina  aprobación. O si no, hubiese marchado al lado de sus amos, caminando de un lado a otro como un capataz organizando y exigiendo  rapidez y eficacia a sus ocasionales peones.

Nada de esto sucedió. Toqui se ”amurró” y decidió quedarse. Renunciaba a su amo. Y cual caballero andante, orgulloso de su decisión y soñador de mil batallas a ganar, desafiante, salió de la casa que dejaban sus ex amos, giró hacia su izquierda y marchó. O mejor corrió y llegó donde sus amigos: los carabineros. Y sin tapujos entró al cuartel donde fue recibido como uno más. ¡Total era un perro policial! Y su lugar, según su decisión, era el más adecuado para servir a los humanos.

Piensen qué pasaba por su perruna cabecita. Qué lo motivó a  adoptar tan carabinera decisión.

Tiempo después de estos sucesos, el sargento a cargo de esa unidad y gran amigo mío, me informó, muy contento, que la prefectura le había otorgado a Toqui un derecho a “ rancho” lo cual significaba que se le asignaban ciertos dineros para comprarle alimentos. Vale decir, Toqui, oficialmente, pertenecía a las fuerzas de Orden , a los distinguidos Carabineros de Chile.

Su función fue acompañar a carabineros en sus salidas y patrullajes y hacer de “ guapo” cuando personas ajenas a los uniformados pretendían entrar al cuartel.

Así, los días se sucedían tranquilos en nuestro hogar Y Toqui ya no figuraba en la lista familiar. Comprendía que Toqui había elegido, por instinto, un tipo de vida, que  a lo mejor, atávicamente hablando, se asemejaba a una existencia más cercana a la que vivieron sus ancestros. Quizás más acción, más libertad. A lo mejor esos hombres vestidos de color verde le recordaban inconscientemente, la selva, lo salvaje, un hogar perdido en la inmensidad y lejanía del tiempo y que alguna vez pudo ser.

Sea como fuere, lo cierto que Toqui, para mi, rompìa las reglas que regían las conductas de estos cuadrúpedos domésticos: La fidelidad hacia el amo. El cariño que estos animales expresan hacia ellos. Toqui rompía estos moldes y me dejaba desilusionado, herido y atormentado, confuso, porque confiaba en él. Su actitud me hacía recordar hechos similares pero en relación a la convivencia humana y ello me producía escepticismo que no era bueno para una persona joven con alto sentido social.

Como defensa a estos  sucesos equívocos olvidé a Toqui y asumí con pena su actitud.

Pero un hecho inesperado vino, nuevamente, a poner en tela de juicio mis aseveraciones y mi manera de pensar en relación a Toqui.

Regresando a casa a mediodía, .echado bajo el comedor de la cocina se encontraba el traidor. Estaba herido. Toqui regresaba a casa. Toqui regresaba a mí. Toqui nunca me había dejado de amar, Toqui nunca me quitó  mi condición de amo de él. Yo era su amigo.  Su padre. Su casi todo, porque él supo separar la vocación del amor- El deber del querer.

Lo cuidé con ternura de padre. Nunca aceptó a otra persona a su lado. Sólo yo,

Conversando con sus “colegas” carabineros, me informaron que una camioneta que transitaba a velocidad prohibida, había atropellado a Toqui. Se trataba, y no era ninguna novedad, de un individuo conspicuo, de los que todavía quedan por ahí. Dueño de fundo y convencido ser un semi dios a quién todos debían respetar y permitirse el lujo de desconocer a la autoridad vigente en el pueblo. Por supuesto: Ninguna disculpa, ningún parte. Nada de nada. Son los que ensucian la imagen del chileno. Y a parte, era abogado, por lo que su conducta menoscababa también a esa necesaria y digna profesión. Ojalá esas” plagas humanas” vayan desapareciendo y Chile se humanice cada día más y las combata con generaciones educadas y formadas con principios, valores y mucha justicia social.

Como les decía volví a creer en la fidelidad de Toqui porque él no quiso recibir ayuda de carabineros y prefirió volver a casa donde jamás había estado, pero donde sabía que estaría yo: su amo. Su único amo. Toqui también me enseñó a dar una mirada más reflexiva y comprensiva a mis semejantes. A separar los intereses profundos de las personas, del amor que pueden darnos, pero que no pueden expresar por estar atadas a esos afectos que las dominan o eligen voluntariamente.

Toqui una vez recuperado del accidente se recogió nuevamente al cuartel de sus amores, ahora con el visto bueno de su amo y con su mirada fulgurante, pues había comprendido que su deber estaba allá pero su corazón quedaba en casa.


Hubiese querido terminar este relato aquí y me duele llegar al final.
Todos los seres vivos tenemos en común algo trágico: la muerte.

Toqui, a la llegada de un nuevo sargento, acostumbraba a seguirlo y muchas veces pernoctaba en su casa. Una  vez este sargento dejó olvidado a ras de suelo un tarro con veneno para algún uso especial. Ustedes imaginarán lo que pudo suceder: Toqui murió envenenado.

Este relato es un homenaje a este fiel e inteligente perro llamado Toqui y no creo sea una falta de respeto haber  colocado como figura a esta entrada la imagen de Caupolicán, porque, aparte de bella, refleja un poco la vocación innegable de este insigne guerrero que, aparentemente, menoscabando a su familia como todo guerrero de vocación y por necesidad, abandonó a los suyos y emprendió una  guerra  justificada frente al invasor de su patria. Fresia, su mujer, no le reprendió el haberse alejado de la familia, sino le enrostró el haber perdido la guerra.

Fresia vislumbró lo que yo no comprendí de Toqui: El amor es una cosa y la vocación que sacrifica ese amor es otra cosa.

Esta narración nos enseña algo que los padres trasgreden: Nuestros hijos nos quieren pero debemos darles el espacio que les corresponde. Apoyémosles pero no imponiéndoles profesiones que ellos no desean. La ocurrencia de estos hechos los hace infelices de por vida. ¿Acaso queremos eso para nuestros muchachos? No, por supuesto.

TOQUI Primera Parte: Anecdotario de TOQUI




TOQUI PRIMERA PARTE: Anecdotario de TOQUI

Cuando los indígenas iniciaban una guerra ya sea contra los españoles u otras tribus enemigas, nombraban un jefe que se llamaba “TOQUI”. Era el guía el líder ,era el más bravo, inteligente y tenía que ser el más valiente y el más aguerrido.

Bien la historia que narraré no se refiere a ese jefe indígena.

Habla de un perro policial que fue llamado “TOQUI”, nombre puesto por su dueño quizás en homenaje o en recuerdo a esos héroes de nuestra historia cuando Chile vestía pañales-

Fue recibido, como regalo, cuando frisaba los dos a tres meses de vida. Era gordito, ojos muy vivaces, piel de un café claro poco definido y siempre en disposición de jugar con lo que fuera. Como todo cachorro, incluyendo al humano, tenía un instinto lúdico activo-

De visita, su dueño, un día, estando en casa de un tío muy querido, vio que tenían varios gatos macizos, muy desarrollados. En una palabra: hermosos. Y en contraste a ellos vio, en el living de esa casa a un gatito nuevo, feucho, pelito sin brillo, flaco hasta decir basta. Milagrosamente lograba sentarse y para caminar algún ángel invisible le servía de muleta pues caminaba como diciendo : me caigo, no me caigo. Era un ejemplar que se había sacado la anti-lotería .

 Pienso que como ese gatito tan desvalido , hay seres humanos que desde su nacimiento son rechazados por la rueda de la fortuna y para salir de esa condición miserable, necesitan de un mecenas , de un padrino que les dé una manito.
¡Cuántos humanos que cabalgan cómodamente en el corcel de la riqueza desvían su mirada de esas
 criaturas necesitadas. Hacen caso omiso a esa mirada suplicante que dice:¿Qué culpa tengo yo, hermano?¡Ayúdame! ¡
Cómprame la ropa y libros que necesito!¡Edúcame, paga mis estudios!¡tú puedes!

En fin. Lo pensé y así  sucedió. Me endosaron la caricatura de gato.

Yo estaba recién convaleciente de esa enfermedad que se llama matrimonio. Es decir, en ese entonces no pensaba así. Me sentía un Adán en un Paraíso. Sin serpientes que conspiraran. Sin manzanas que morder-Todo idílico. Y ahora nuestro Edén estaría invadido por un ser infra dotado. Si nos lo daban debíamos asumirlo. Y así fue. Toqui, tendría compañía. Pero mezclar aceite con agua no es lo óptimo.

El gatito se sentaba, con dificultad, en la base de la puerta que daba a la calle. –Lugar que era visitado por un tibio sol de esa época.

Como buen representante gatuno ,este minino se aseaba, “se afeitaba”y cada manito de “gato” que se echaba le desequilibraba y se ladeaba al límite del equilibrio.

Toqui observaba a su ancestral enemigo desde el interior de la pieza y lentamente se acercaba a la puerta y como buen actor, simulaba ir a tomar el sol, imaginando, seguramente que estaba asoleándose en una playa donde los roqueríos eran el gatito que estaba a su lado aseándose.

Lentamente, muy lentamente, como adolescente medianamente drogado, caía con todo su peso de gordo satisfecho sobre el lomo del gatito que con un maullido lastimero lleno de sorpresa, al principio, y de repetitivo, después, se  alejaba de aquella  horrible “fiera”, mirando su cuerpecito que recién había  

aseado y que ese” quiltro” guatón, seguramente lo había infectado. Era su pensamiento gatuno de esos instantes
.
Toqui creció rápidamente y se veía  iba a ser muy inteligente.
Un día estando yo recostado en la cama en mi dormitorio, entró Toqui. Tenía su hocico hinchado y su mirada fija en mi persona como esperando algo de mí- Entendí. Requería  mi ayuda. El me reconocía  como  su amo. Alzaba  su cabeza  y después de un momento de duda, le  abrí su hocico- Inserto en su maxilar superior de lado a lado se hallaba un hueso. Estaba muy apretado y para extraerlo tuve que hacer cierta fuerza. Pero el esfuerzo fue concluido exitosamente.

En mi mano yacía el desafortunado hueso que fue el autor de hacerme comprender que ese animal sería siempre mi fiel amigo.  Un amigo de verdad. Seríamos inseparables.

Todos  hemos tenidos “ amigos” que nos han decepcionado cruelmente y de ahí que pensé en el socorrido dicho:” Mientras más conozco a la gente, más quiero a mi perro”. Una mirada de ternura hacia ese noble perro coronó este capítulo de su Ya juvenil vida.

Pero cuán equivocado  estuve yo al pensar que este avispado animal me sería siempre fiel.
Esposas infieles, novias infieles, pololas infieles, amigos infieles…Toda una gama de perjuros. Y ahora, también Toqui. ¡No!

¡El no! Le había demostrado ternura, cuidados. Lo tenía de cachorrito y ahora cual malévola desagradecida, me quería  abandonar y dar por terminada una amistad, más que amistad, una unión familiar por más de dos años. Ya que era esa edad  que él tenía.

Bueno, y aquello de:” Mientras más conozco a la…..

Me estoy adelantando a los hechos, pero no puedo menos que  meditar sobre la podredumbre humana que se ensaña siempre con gente buena. Que hace leña a destajo de un árbol noble. Que inmerecidamente cercenan las esperanzas de gente que con sus sentimientos preclaros quieren hacer de sus vidas un nuevo Paraíso impregnados de afectos hacia sus semejantes. Es la locura misma vestida de maldad insana.

¿Quién hizo al ser humano tan defectuoso?. Muchos dirán: "Su naturaleza es buena pero don Sata metió la cola". Otros más positivistas como Rousseau, dirán: "El hombre nace bueno pero la sociedad lo corrompe".

05 octubre 2010

¿ESTAMOS PERDIENDO EL PARAÍSO ?


¿ESTAMOS PERDIENDO EL PARAÍSO?


( CIELO , AGUA Y TIERRA)
¿Qué belleza de paisaje, verdad?

Dicen que cuando una persona se apoya al tronco de un árbol, luego se desliza suavemente, se sienta teniéndole como respaldo y reposa protegido de un fulgurante sol de mediodía, esa persona tácitamente está admitiendo que en tiempos ancestrales sus ascendientes hicieron lo mismo no para descansar sino para admirar asombrados el tremendo prodigio que la naturaleza les ofrecía y ellos se sintieron privilegiados de ser testigos de esos salvajes paisajes que perturbaban sus poco desarrollados cerebros y que asombraban a su escasa inteligencia.

Cuántas veces fuimos al campo y nos recreamos observando esa variedad de árboles que se nos mostraban orgullosos a nuestras pupilas y se erguían altivos de saberse útiles a esos seres ambulatorios porque les ofrecían sombra y frutos silvestres. Y cuando flaqueaban sus fuerzas y natura les anunciaba que era tiempo de descansar y dejar el lugar a sus retoños, ellos sabían que seguirían siendo útiles porque serían transformados en madera para las casas de esos seres que llegaron a amar porque los cuidaban y hasta sus inútiles restos servirían para calentar al hombre en los tiempos fríos.

Otros tiempos, en que reposábamos y meditábamos pensando en nuestro porvenir, en nuestro futuro, en nuestras pololas, que no existían, pero con las cuales soñábamos. Más bien eran amigas recatadas y que nos llenaban de ilusiones, y nos prometían un caminar juntos por la vida cuando ingresáramos a la vida de trabajo. Nos seducían con sus promesas, nos miraban tiernamente y jugaban coquetas con nuestras sensibilidades dándole una fugaz esperanza a nuestro ansioso ego enamorado.

Se fueron esos tiempos, se fueron esos árboles nativos en “pro del progreso” y han sido reemplazados por especies extrañas a nuestro ambiente ,que son útiles al progreso pero que han borrado de una plumada la belleza, la poesía y la caricia de nuestros conocidos amigos.

El pragmatismo transformó el arte en basura. La belleza y la seducción arbórea la cambió el hombre por dinero plástico para ver paisajes viajando a otros países.

Pero no seamos injustos. Hay lugares que conservan su belleza natural y se llaman “Reservas”, son intocables y pueden ser admiradas como antes. Pero con una diferencia, no está al alcance de todos los chilenos. Es sólo para los hijos “preferidos”, para aquellos que transformaron los ´`bosques primitivos en dinero plástico –

Los demás nos conformamos con mirar esas bellezas en dibujos, fotos como la que encabeza esta entrada. Es como servirse comida “ chatarra ”. Es oír una melodía en un equipo de audio y no apreciar directamente y en vivo al artista-En ese aspecto y sólo en ese aspecto, puedo comparar a nuestras etnias cuando fueron despojadas de un todo y quedaron con poco, con las llamadas” reducciones.”


Pero esas aguas transparentes que corrían alegres, límpidas, calmando la sed de esos vegetales amigos de siglos. Esas aguas que compartían la alegría de esos niños, jóvenes y también adultos que se sumergían en ellas para refrescarse y nadar como extraños peces, ¿Qué fue de ellas?
Generalmente los ríos tienen una muerte natural.

Nacen en las alturas cordilleranas, recorren miles de kilómetros, benefician a su paso a todos sus amigos vegetales y arrullan en sus profundidades a variedades de seres acuáticos y también en su superficie a nadadoras aves que decoran el paisaje y gozan de ellos, como un niño que se abraza a su madre que le da vida.

Las aguas recorren su destino corriendo traviesas, rápidas a veces, lentas en otras ocasiones, y descansando en raudales para renovar su alocada carrera de hiperquinéticas nómadas danzarinas para alcanzar el mar que es su morir.

Pero nuevamente el hombre en su desafortunada conducta anti ecológica elige a estos hermosos tesoros naturales para usarlos como basureros y los contamina con todo tipo de porquerías, especialmente las que provienen de industrias que no han cumplido con las condiciones necesarias para su funcionamiento. Una debilidad ostensible de algunos entes gubernamentales que no cumplen sus funciones con la honestidad, eficacia y severidad pertinentes..

Así, los árboles mueren; así los ríos mueren; así muchos seres naturales que viven en función de ellos, que son apadrinados en su existir por estos dos elementos, también mueren. Y los seres humanos que provocan estos daños, engordan abdomen y bolsillo, y no se dan cuenta que están ayudando a la catástrofe del orbe, a un verdadero Apocalipsis.

Y ¿Qué pasa con el cielo?.

Nuestro pedazo de cielo lo ensalzamos en nuestra Canción Nacional:”Puro, Chile, es tu cielo azulado.”.-Preguntemos al Santiaguino, al Temuquense, ¿Ven, todos los días su cielo azulado? Autos, chimeneas domésticas, espray, chimeneas industriales, termoeléctricas, etc. saturan el “cielo” y saturan el aire con diversas sustancias contaminantes que lo ensucian, provocando este “modernismo”, una serie de enfermedades respiratorias o las agudizan y que destrozan también la piel en su delicada epidermis.

Así muchas otras ciudades y países sufren de estos males (efecto invernadero, con nacimiento del Niño y la Niña y pérdida de capa de ozono) que conducen anticipadamente hacia una muerte segura a nuestro planeta.

Por eso cuando veo el hermoso paisaje de la foto que encabeza esta entrada me da pena, rabia y vergüenza ante este Paraíso que por segunda vez el hombre habrá perdido.


Agregaré que como soy idealista seguiré este camino de señalar las equivocaciones del hombre para que reflexione y enmiende con hidalguía sus errores. Y cuando mi voz se calle con la muerte, mi corazón seguirá hablando.


CUIDA EL MEDIO AMBIENTE PARA TI Y TUS DEMAS GENERACIONES.

30 septiembre 2010

LAS ESQUINAS DEBEN SER REDONDAS



LAS ESQUINAS DEBEN SER REDONDAS

Los temores absurdos han sido frecuentes en mi vida. Temores creados no por la imaginación, sino por la experiencias del diario vivir. Cada día tiene su afán, se dice. Yo digo, cada día tiene su temor. Pero no se crea que son temores angustiosos, límites. No, por el contrario, son pildoritas risueñas. Más bien son chascarros que nos dejan una enseñanza, algunas dramáticas y otras no tanto, quizás, cómicas.

Pero como sea, nos dejan una huella indeleble. Nos marcan, nos persiguen pues las usamos para nuestro provecho, o bien, nos causan sensaciones de impotencia e inclinamos nuestra cabeza en silente manifestación de sometimiento.

Cursaba yo el primer año de lo que hoy es Enseñanza Media. En mi época se llamaba Educación Secundaria. Vale decir, yo estaba en el Liceo.

Un día, ocurrió por la mañana, la profesora inspectora, dijo a la clase: ”Me parece de lo más edificante y ejemplificador que un joven de este curso haya sido tan amable conmigo que, galantemente al doblar una esquina de la calle que conduce a mi casa, me cedió el paso y me saludó cortésmente”. Ese joven es…

¡Me había nombrado a mí! - Vaya - me dije, ahora seré el blanco de las burlas de mis compañeros.

Al oír mi nombre todos se volvieron hacia la mesa donde yo me sentaba. Sus rostros denotaban admiración malsana. Lo leí en los ojos de mis más cercanos amigos. Yo bajé mis ojos entre turbado, atolondrado y molesto. ¡Con qué ”chupa medias” el niño! ¡Pase Ud. señorita! ¡Permítame ayudarle! ¡Oh! perdone mi torpeza, casi la atropello. Es Ud. muy galante joven..

Esos eran mis compañeros de curso. Se burlaban injustamente de mí. Para ellos, yo les había traicionado.

La profesora –inspectora era una señora solterona, muy estricta y su política era ver a todos los estudiantes, muy formalitos, bien vestidos y ordenados.

Estábamos en un colegio fiscal, mixto, donde entraba Pedro, Juan y Diego. Pero ella, pienso, ahora, deseaba lo mejor para nosotros-Y nosotros respondíamos con muy poco entusiasmo a sus reformas:

¡Bájese el cuello de su abrigo Mendez! ¡ No llegue más atrasado González!.¡Saluden con respeto a sus mayores y profesores!¡Mucho cuidado si yo los sorprendo acompañados en el cine con alguna compañera!¡serán expulsados!

Claro está que era otra época. Mediaba, entonces, la Segunda Guerra Mundial.

Cuando pasaron a menor tono las burlas de mis compañeros, les pude explicar:

“Esa tarde iba yo atrasado al cine. Caminaba rápido y al doblar una esquina, me encontré de sopetón con la inspectora. Frenar mi loca carrera y saludar fueron un todo. No hubo nada meritorio en mi comportamiento. Tan sólo hubo una inevitable cortesía. Ella consideró como una loable galantería detenerme frente a ella, cederle el paso y de “yapa”, saludarla con voz entrecortada que daba la sensación de suma educación, cuando tan sólo no podía sacar bien la respiración por mi alocado apresuramiento”.

El clan, la muchachada, recibió mis explicaciones con mucho humor y con un aplauso cerraron este episodio de mi vida estudiantil

Años más tarde recordaría este episodio y sonreiría una vez más al comprobar que hechos fortuitos, inocentes, totalmente espontáneos, podían ser interpretados tan distintamente de la realidad: ”Se ve lo que se quiere ver”, “Se oye lo que se quiere oír”.

La vuelta de la esquina es un misterio, un devenir ignorado, a veces sorprendente, a veces trágico. Muchas cosas pueden ocurrir al doblar una esquina, por eso mi pensamiento juvenil, absurdo, me hacía suponer que con el tiempo las esquinas serían redondas para evitar sorpresas ”non gratas”. Total, soñar no cuesta nada. Y en el pedir no hay engaño.


23 septiembre 2010

CHILE : Dulce Patria recibe mis inquietudes


CHILE : Dulce Patria. Recibe mis inquietudes

Nacer es la primera gran carrera que ganamos en nuestro organismo lo que nos hace superior físicamente a otros posibles mellizos que sucumben finalmente-Somos los nacidos los mejores dotados. Somos dotados por un limitado tiempo y después esas células perfectas empiezan a deteriorarse. Empezamos a debilitarnos físicamente y finalmente:¡sucumbimos!.Es la ley de la vida.

Como toda ley ,ojalá pudiésemos eludirla. Pero es imposible. Lo que podemos hacer es aprovechar ese tiempo que se nos ofrece en vivir felices. Desarrollar talentos para utópicamente ser útiles a los demás (cuando lo que hacemos es en nuestro provecho). Eso nos entretiene, nos da vida, ilusiones. Nos auto engañamos. Pero vivimos. También nos entretenemos molestando a nuestros semejantes contradiciendo sus creencias religiosas, políticas, morales, futboleras, etc.
Y así desarrollamos una preocupación constante en los demás. No los dejamos vivir tranquilos .Pero nosotros nos sentimos bien con esas actitudes. Esto no se ve en la gente ignorante, sino en todo nivel socio económico.

Es un mal ( o sistema de vida negativo) que se hace más notorio y perjudicial en las altas esferas gubernamentales porque se considera que han tenido una “ brillante trayectoria académica “y deben ser ejemplo para “ el pueblo” y no lo hacen. . No argumentan: descalifican. No reconocen lo bueno que se hace: lo ironizan. No son modestos en los logros: lo re publican. No piensan en ayudar al semejante: buscan el voto. No reconocen sus errores: los traspasan a otros. Eso se llama inmadurez, .mediocridad, populismo.


No reconocen su incapacidad para ocupar ciertos cargos públicos que necesitan una seria vocación de servicio..Por “ compañerismo” los ubican en servicios para los cuales no están capacitados. Hay mejores, pero no les simpatizan..Y cuando ocupan puestos importantes o tienen el bolsillo lleno se les produce una tendinitis en la columna cervical que les hace mirar sólo hacia adelante. Adquieren una tiesura digna del apogeo de un Parkinsonismo en su grado máximo. Se transforman en extra-terrestres. En bichos “raros: No miran a nadie.

Qué lástima. Aún me inclino ante el sabio, el hacedor, el generoso, el inteligente, el que sobresale. Pero si su humildad se transforma en endiosamiento,,,¡Chao, ídolo!. Pero si su mirada y sus actitudes son del “ suficiente”:¡Chao ídolo!.- Si es atropellador en su mandato y en vez de autoridad actúa como dictador:¡Chao ídolo!.-

Se puede decir muchas cosas más. De derecha, de izquierda, de centro, hablando políticamente, eso no me influye si evitan esas taras. Si creyente, laico, ateo, agnóstico .etc, les respeto si su comportamiento es coherente con la fe que predican. En un libro no llaman”el padre Gatica, sino simplemente: Gatica. Los creyentes pequeños parecen no darse cuenta en los palacetes en que viven sus jerarcas. Los comprendo. Su fe sincera y la ignorancia que la llevan por generaciones. Atavismos que les impiden progresar…

Si en un problema hay dos culpables. Es más oneroso el comportamiento del que sabe más que el del que sabe menos. Eso es conocido El “ pueblo” también tiene su grado de culpa por no involucrarse o mejor comprometerse con los consejos que a diarios le dan las autoridades para que sus hijos sean su primera prioridad y lleguen a ser buenos alumnos y más tarde adultos responsables.

También son poco agradecidos en lo que hacen las autoridades en beneficios de ellos. Falta siempre algo o mucho y las nuevas autoridades seguramente avanzarán en ello Pero seamos agradecidos y pacientes.

Los gobiernos son los encargados de organizar el país para que sus habitantes gocen de una vida digna. Esa es la meta. Pero eso demanda tiempo y dinero. Los pobres deben confiar en que sus necesidades serán satisfechas-Y los señores pudientes deben cumplir con sus deberes de buenos y honrados contribuyentes. ¿Han visto Uds. que un camino rural haya sido pavimentado o ripiado por un particular siendo camino vecinal a ellos? Ojalá haya alguna excepción..

Los gobiernos son necesarios para administrar el país, ordenarlo, dirigirlo y hacer de sus utilidades un reparto equitativo .Significa aprobar leyes que beneficien a obreros empleados, técnicos, etc. Promuevan una buena educación..Hoy por la desigualdad económica es necesaria sea fiscal- Con el tiempo pudiera ser privada. Lo mismo ocurre con la salud. Y darle mucha importancia a la formación educativa, al desarrollo de valores. Eso es vital.

Pero el país se organiza básicamente por tres grupos de funcionarios que tienen la responsabilidad de hacer bien las cosas con miras a solucionar problemas de país y no a contingencias sin mayor importancia. Los tres grupos son :Poder Judicial. Poder Legislativo y Poder ejecutivo. Si funcionan bien, Chile crece y el ciudadano se dignifica- Como esos poderes no son estáticos deben ir modificándose según como avance el país. La inercia es un mal que existe en Chile, La ineficiencia de algunos miembros de estos poderes atrasa y hace daño al país. Eso es lo que hay que cambiar pero con acuerdos reales de los encargados de hacerlo. En el momento preciso y con la profundidad que sea necesaria. No a la improvisación, mediocridad y a la indiferencia

En Chile hay hombres de valer: usémosles. Enviamos estudiantes a doctorarse o hacer Master, aprovechémosle. Y con el tiempo se verá que Chile no estará polarizado sino fraternalmente apoyados porque habremos entendido que la unión a que aspiramos habrá llegado y sólo tendremos visión de país y no divergencias generacionales e intereses partidistas que sólo nos conducen al fracaso y a la enemistad.

Y consecuencia de ello: un país injusto, mal educado lleno de delincuentes, de malos funcionarios y de apáticos privados que sólo buscan saciar el bolsillo. Un panorama indeseable y notoriamente nacido de la ignorancia de nuestros dirigentes y con el amén de los dirigidos cuando sufragan sin saber porqué lo hacen ,por carecer de cultura cívica, y a lo cual contribuyen nuestros “ brillantes” gobernantes. .

Creo que todos aspiramos a algo diferente y esperamos que reflexionemos menos y nos pongamos a la tarea que sabemos cuál es. .Se nos ha ofrecido un cambio. Si ese cambio considera lo que yo superficialmente he expuesto., estoy con el cambio. Y creo que todos los chilenos. Pero empecemos ya..

Tenemos gobierno y oposición inteligente. Falta configurar un real entendimiento y para ello hay que enterrar profundamente las “taras”a las que he hecho alusión y lo mejor es escuchar con atención las inquietudes provenientes de diferentes áreas en problema. Llegar a acuerdos definitivos en base a honestidad y no en base a formalismos contingentes y mediáticos que nos muestran un espejismo de la realidad y no solucionan nada y postergan dicha solución y ésto motiva la aparición de huelgas y desórdenes.

Pueblo, que espera ansioso y gobierno que pretende seriamente dar felicidad a sus conciudadanos, únanse en esta lucha común y busquen puntos de acuerdo, con cordura, honestidad y seriedad y hagamos de Chile: La copia feliz del Edén.

07 septiembre 2010

UN "18" VIVIDO EN MI NIÑEZ


UN “18” VIVIDO EN MI NIÑEZ


Me levanté temprano ese día. Era hermoso despertar pues el sol guiñaba un ojo asomado en la ventana de mi dormitorio. Sí, era un sol radiante, ya primaveral. El invierno se  recogía  avergonzado de las diabluras que había estado haciendo. Se iba de viaje al hemisferio norte. Su equipaje consistía, en lluvias, granizos, escarcha, hielo, nieve, vientos, tormentas eléctricas, etc. Aquí nadie lo quería. Era un muchacho, un viejo diría yo, que había hecho mucho daño. Y todos los años repetía sus hazañas. 

No quedaba otra cosa que soportarlo. Tal vez entendió que ya estaba demás y decidió irse-Por eso el sol ahora amo y señor del tiempo se sentía hinchado de gozo.  Invitaba a levantarme. Y pronto estuve vestido con ropas más livianas. El grueso sweater, las chombas de lana, el abrigo, dormirían  una justa siesta primaveral. Se lo merecían. Mucho soportaron en invierno. Habían cumplido su trabajo y tenían derecho a descansar. Con tierna despedida los cogí, apañé  unos segundos y los  coloqué en el lugar elegido para su estival descanso.

Tres cosas llamaron poderosamente mi atención. Mi madre había madrugado y estaba en la cocina preparando el “pino” para hacer unas deliciosas empanadas fritas. 
Lo otro, sentí que el aire traía hacia mí la agradable sonoridad de una música marcial. Rápidamente salí a la calle y en la esquina estaba la banda del regimiento de la ciudad interpretando una hermosa marcha. Los músicos de uniforme militar estaban rodeados de muchachos de mi edad- La banda salía temprano del regimiento, recorría las principales calles de la ciudad interpretando sus mejores marchas y seguido por improvisados ”militares” que marcial y alegremente formaban un descompasado desfile. A veces yo participaba hasta cierta distancia de mi casa en este remedo de marcha. Era lindo, hermoso, inolvidable. Ahora ya, no visto más. Quedó en el pasado, sepultado en el recuerdo, en la memoria de algunos pocos.

Pienso por un lado, que los muchachos de ahora viven la artificialidad de la tecnología y están pegados a sus asientos. Y también pienso, que hoy el enclaustramiento  del ejército en su papel de protectores de los ciudadanos no destinan tiempo para estas cosas triviales pero que tienen un encanto especial para la muchachada. Quizás esa cercanía les haría pensar diferente y considerarían más a esta institución.

Y vamos a lo otro que siempre me llamó la atención y que era para mí lo más grandioso: Cada casa por humilde que fuese, en sus frontis se alzaba orgullosa nuestra bandera chilena. La tricolor que acompañó siempre victoriosa a nuestras huestes defendiendo el territorio patrio y que en este día realzaba esta celebración adornando cada rincón de nuestro pueblo y de todo el país. Era el mejor saludo, el mejor adorno, porque era un emblema  ganado con sudor, con sangre, con hombría.

Supongo que a todo ésto, Uds. ya le habrán puesto una fecha a estos sucesos ¿verdad?.- Claro era el día  aniversario de la Primera Junta de Gobierno que hubo en Chile el 18 de septiembre de 1810.-¡Celebrábamos las Fiestas Patria!,- Por eso todo tan especial.

A la hora de almuerzo, mi madre que era viuda, un hermano un poco mayor que yo y mi persona, nos servimos jugosas empanadas y también probamos “papayas”, bebida muy gaseosa que nos hacía difícil su ingestión. Me gustaba mucho y me asustaba a la vez. Es que probábamos ese deleite sólo una vez al año. Eran tiempos difíciles.

Por la tarde visitaríamos y esto era tradicional, a unos tíos que vivían justo donde terminaban las ramadas. Estas ocupaban más o menos dos cuadras en extensión. Se hacían en una calle ancha. La calle que no se ocupaba la usaban para correr carreras “ a la chilena”..-

Las ramadas eran realmente de puras ramas. Al parecer en esa época no llovía como hoy día  para esas fechas. También las ramadas me causaban cierto temor. Nunca entrábamos pero nuestra madre nos permitía asomarnos a atisbar lo que pasaba dentro a través de las ramas que no estaban tan apretujadas, como haciéndose cómplice para invitar a los curiosos e incautos a entrar.

Así, como se describen las primeras ramadas de nuestra historia, las chinganas, aquí ocurría lo mismo. Era la fiesta del pueblo, tradúzcase como bajo pueblo.

En las chinganas se cantaban canciones obscenas y escandalosas, se bebía mucho alcohol y se jugaba a las cartas. Eran muy comunes las peleas que terminaban frecuentemente con algún muerto.

Vi  mucha gente ebria tanto hombres como mujeres y estas últimas sin nada de pudor. No generalicemos, algunas, y mostraban, en estado de ebriedad sus partes púdicas sin vergüenza.  Las “cantoras”, señoronas ordinarias, con una guitarra más desafinada que ellas, entonaban cuecas que llevaban muchos matices obscenos. Ellos le llamaban “picardía” .

Entre las ramadas solía dejarse un espacio vacío donde ya a mediodía del día 18 estaban amontonados los borrachos. Aquellos que ya no podían soportar el trato que el dios Baco les imponía. Los carabineros de esas épocas no los llevaban presos o algo así porque esas víctimas alcohólicas y otros, gozaban de fuero que les otorgaba el país, puesto que era el” día de la libertad” y se podían exceder en ciertas conductas sin sufrir represalias.

Comparando estas fiestas con aquellas remotas “chinganas”, no había gran diferencia.

Crecí y llegué a ser adulto y no vi notorios cambios en este tipo de “celebraciones”. Quizás cambios meritorios sean la mayor vigilancia policial, menos ebriedad. También han asumido un rol importante  instituciones  que organizan ramadas con fines benéficos.

Pero lo nefasto es que “el pueblo”  ahorre dinero para pasarlo bien, lo cual no es malo, hay que recrearse. Lo malo que no priorizan sus gastos y derrochan dineros que les sirve para dar un mejor bienestar a su familia y que redunda directamente en un mal  ambiente para el educando.

Es de esperar que esta forma de celebración vaya desapareciendo de nuestro país. Me adhiero al pensamiento del psicólogo Gustave Le Bon:

“Hay elementos ya usados no adaptables a las necesidades modernas y que deben desaparecer. Pero estos cambios materiales implican desde luego cambios de mentalidad. Los medios de actuar sobre el alma de los hombres son poco numerosos. La educación constituye el único medio de acción.”

Si queremos un Chile mejor todos debemos eliminar  ciertas conductas atávicas que nos quedan y así ganarnos el respeto de todos.